Las resonancias magnéticas revelan por qué las mujeres jóvenes tienen mayor riesgo de sufrir trastornos alimentarios

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¡Avances! La resonancia magnética revela cambios hipotalámicos ocultos en mujeres jóvenes, arrojando luz sobre las raíces biológicas de la anorexia y la obesidad y allanando el camino para tratamientos específicos. Un artículo editorial reciente publicado en el American Journal of Clinical Nutrition analiza el uso de una nueva técnica de imágenes para examinar cómo ciertas características estructurales del hipotálamo influyen en la conducta alimentaria. Un nuevo enfoque para estudiar el hipotálamo Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de desarrollar trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa, especialmente durante la pubertad. A pesar de esta presencia desproporcionada, pocos estudios han examinado el papel del cerebro femenino en la neurociencia y la psiquiatría. El hipotálamo es...

Las resonancias magnéticas revelan por qué las mujeres jóvenes tienen mayor riesgo de sufrir trastornos alimentarios

¡Avances! resonancia magnéticarevelan cambios hipotalámicos ocultos en mujeres jóvenes, arrojando luz sobre las raíces biológicas de la anorexia y la obesidad y allanando el camino para tratamientos específicos.

Un artículo editorial reciente publicado en elRevista Americana de Nutrición Clínica Analiza el uso de una nueva técnica de imágenes para examinar cómo las características estructurales específicas del hipotálamo influyen en la conducta alimentaria.

Un nuevo enfoque para estudiar el hipotálamo.

Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de desarrollar trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa, especialmente durante la pubertad. A pesar de esta presencia desproporcionada, pocos estudios han examinado el papel del cerebro femenino en la neurociencia y la psiquiatría.

El hipotálamo es una estructura cerebral pequeña y heterogénea en el diencéfalo que regula las funciones homeostáticas y hedónicas implicadas en la conducta alimentaria. Las técnicas de imagen actuales tienen una capacidad limitada para capturar la subsegmentación de los núcleos dentro del hipotálamo. Como resultado, la mayoría de los estudios que examinan el papel del hipotálamo se han realizado en roedores.

El uso de imágenes de precisión para estudiar las raíces neurobiológicas de los trastornos alimentarios proporciona una vía fundamental para el progreso. “

En un estudio anterior publicado en elRevista de medicina clínica,Los investigadores identificaron cambios microestructurales en el hipotálamo de mujeres adultas jóvenes con anorexia nerviosa y obesidad. Para ello se utiliza una resolución ultraalta de alta sensibilidad.t1 Se requieren imágenes por resonancia magnética (IRM) cuantitativa para superar las limitaciones asociadas con las modalidades de imágenes tradicionales que no pueden visualizar el hipotálamo humano.

En este estudio, se tomaron imágenes del hipotálamo de cuarenta y cuatro mujeres jóvenes, de las cuales veintiuna tenían peso normal, trece fueron diagnosticadas con anorexia nerviosa restrictiva y diez desarrollaron obesidad. Los controles adecuados de ajuste por edad eliminaron posibles sesgos relacionados con la edad.

Volumen y cuantitativo.t1 Los valores de los núcleos hipotalámicos individuales, que servían como marcadores indirectos de la integridad celular, se compararon mediante pruebas no paramétricas después de la normalización de todo el cerebro. Se realizó un análisis multivariado no lineal parcial mínimo cuadral (NIPALS) para identificar los factores asociados con el índice de masa corporal (IMC) y los trastornos alimentarios, como los niveles de grelina y leptina, los parámetros de resonancia magnética (IRM) de los núcleos hipotalámicos, la depresión y la ansiedad.

En esta estrategia multidisciplinaria, los datos de resonancia magnética 7T de las subregiones hipotalámicas se combinaron con medidas de conducta alimentaria, ansiedad, estado de ánimo y niveles periféricos de hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad.

Resultados del estudio

Se obtuvieron datos volumétricos y mediciones cuantitativas de T1 de 50 regiones cerebrales hipotalámicas diferentes. Los pacientes que vivían con anorexia nerviosa y, en menor medida, tenían diferencias características en los núcleos para y periventriculares hipotalámicos y en la conexión de los tractos de fibras en comparación con los pacientes con peso normal.

Se ha descubierto que tanto los núcleos paraventriculares como los periventriculares desempeñan funciones críticas en el comportamiento alimentario, lo que indica que cualquier cambio microestructural en estas regiones puede contribuir a la fisiopatología de los trastornos alimentarios.

Las reducciones de volumen suelen estar asociadas con atrofia en el envejecimiento o enfermedades neurodegenerativas. Comparativamente, el aumento del volumen cerebral en poblaciones más jóvenes se correlaciona con hinchazón o inflamación en los tejidos neuronales. Los investigadores informaron que las subregiones hipotalámicas más grandes en las mujeres pueden contribuir a los trastornos alimentarios.

El estudio actual también sugirió posibles mecanismos subyacentes por los cuales las mujeres más jóvenes tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos alimentarios. Mecánicamente, las subregiones hipotalámicas más grandes que pueden surgir debido a procesos inflamatorios podrían causar desequilibrios en el consumo de alimentos y trastornos alimentarios en las mujeres.

En mujeres con valores elevados de índice de masa corporal (IMC) y anorexia, que se asociaron con la gravedad del trastorno alimentario, en mujeres con alto índice de masa corporal (IMC), que se asociaron con la gravedad del trastorno alimentario.

Conclusiones y perspectivas de futuro

La novedosa técnica de neuroimagen analizada en este estudio permitió a los investigadores identificar cambios específicos en las regiones hipotalámicas en mujeres adultas jóvenes que contribuyeron a sus trastornos alimentarios. Específicamente, se ha descubierto que los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón 1 (GLP-1) se dirigen al subnúcleo arqueado del hipotálamo y mejoran las conductas alimentarias poco saludables.

En el futuro se deben realizar estudios longitudinales para comprender si las modificaciones en el tamaño subregional hipotalámico y el T1 cuantitativo preceden a la aparición de los síntomas. El análisis de seguimiento de la conectividad estructural y funcional en las subregiones hipotalámicas también puede dilucidar los procesos neuronales en las redes límbicas y corticales extendidas en pacientes con trastornos alimentarios.

 


Fuentes:

Journal reference:
  • Witte, A. V., & Sacher, J. (2025) Unraveling neural underpinnings of eating disorders in the female brain: Insights from high-field magnetic resonance imaging. The American Journal of Clinical Nutrition. 121(5), pp. 943-944. doi:10.1016/j.ajcnut.2025.02.027