Nuevos hallazgos sobre la lesión hepática a largo plazo después de la portoenterostomía de Kasai por atresia biliar
La BA se caracteriza por la destrucción temprana de los conductos biliares, lo que provoca colestasis, inflamación y fibrosis rápida poco después del nacimiento. La portoenterostomía de Kasai puede restaurar el flujo de bilis en muchos bebés y retrasar el trasplante de hígado. Sin embargo, algunos pacientes todavía desarrollan fibrosis hepática posoperatoria progresiva con el tiempo. Los métodos de evaluación tradicionales se basan en la biopsia hepática, que...
Nuevos hallazgos sobre la lesión hepática a largo plazo después de la portoenterostomía de Kasai por atresia biliar
La BA se caracteriza por la destrucción temprana de los conductos biliares, lo que provoca colestasis, inflamación y fibrosis rápida poco después del nacimiento. La portoenterostomía de Kasai puede restaurar el flujo de bilis en muchos bebés y retrasar el trasplante de hígado. Sin embargo, algunos pacientes todavía desarrollan fibrosis hepática posoperatoria progresiva con el tiempo. Los métodos de evaluación tradicionales se basan en la biopsia hepática, que es invasiva y propensa a la variabilidad de la muestra, mientras que los marcadores no invasivos existentes no son suficientemente precisos. Además, los impulsores biológicos de la fibrosis después de una cirugía exitosa parecen ser diferentes de los presentes al inicio de la enfermedad. Por lo tanto, existe una necesidad urgente de comprender mejor los mecanismos de la fibrosis hepática posoperatoria y desarrollar una herramienta confiable para el seguimiento y la intervención de la enfermedad a largo plazo.
Investigadores de la Universidad de Helsinki informan sobre nuevos hallazgos sobre el daño hepático a largo plazo después de la portoenterostomía de Kasai para BA en una revisión publicada el 30 de diciembre de 2025 (DOI: 10.1136/wjps-2025-001098).Revista mundial de cirugía pediátrica. La revisión examina cómo progresa la fibrosis hepática después de una cirugía inicialmente exitosa, evalúa los métodos actuales para la evaluación de la fibrosis y vincula los cambios moleculares e histológicos con los resultados clínicos a largo plazo. Estos resultados ilustran por qué la cirugía por sí sola no es suficiente para prevenir el daño hepático crónico y proporcionar nuevos objetivos para mejorar las estrategias de seguimiento y tratamiento.
La revisión muestra que la fibrosis hepática posoperatoria tiene cursos muy diferentes. Si bien más de la mitad de los pacientes eventualmente desarrollan cirrosis hepática, una proporción significativa de pacientes demuestra fibrosis estable o incluso regresiva, particularmente cuando el flujo de bilis se restablece de manera eficiente y permanente. Los análisis de perfiles moleculares muestran que, aunque la inflamación disminuye después de la cirugía, las firmas genéticas asociadas con la fibrogénesis y la producción de matriz extracelular permanecen. Un elemento central de este proceso es la respuesta ductular (una expansión anormal de células similares a los conductos biliares y hepatocitos en transdiferenciación) que se correlaciona fuertemente con la gravedad de la fibrosis y la supervivencia del hígado nativo.
Los análisis histológicos asistidos por imágenes avanzadas y asistidos por IA sugieren que estas células ductulares participan activamente en la remodelación de la matriz y no representan una respuesta de reparación pasiva. Los ácidos biliares séricos elevados emergen como predictores importantes de la progresión de la fibrosis, la hipertensión portal y las secuelas a largo plazo, posiblemente a través de la estimulación de la respuesta ductular y la activación de los miofibroblastos. La revisión también evalúa marcadores de fibrosis no invasivos, incluida la elastografía y los biomarcadores séricos, y señala su utilidad para detectar enfermedades avanzadas, pero señala una sensibilidad limitada para las primeras etapas de la fibrosis. En conjunto, estos resultados describen la BA como una enfermedad hepática crónica y en evolución en la que la cirugía altera, pero no elimina, los impulsores biológicos del daño fibrótico.
Según los autores, para comprender la progresión de la fibrosis después de la cirugía, la atención debe pasar de la normalización a corto plazo de la bilirrubina a cambios a largo plazo a nivel tisular. Destacan que las reacciones ductulares persistentes y la desregulación de los ácidos biliares representan procesos patológicos activos y no daños residuales. El reconocimiento de estos mecanismos puede explicar por qué los pacientes con resultados quirúrgicos similares experimentan cursos de enfermedad significativamente diferentes. Los autores enfatizan que una mejor estratificación del riesgo basada en marcadores moleculares e histológicos es esencial para identificar a los pacientes que pueden beneficiarse más de las nuevas terapias antifibróticas o moduladoras de los ácidos biliares.
Estos hallazgos tienen importantes implicaciones clínicas para el tratamiento de la BA. Los biomarcadores no invasivos confiables podrían reducir la dependencia de biopsias repetidas y permitir la detección más temprana de pacientes de alto riesgo. Dirigirse a las vías de señalización de los ácidos biliares o a las respuestas ductulares podría brindar nuevas oportunidades terapéuticas para frenar la progresión de la fibrosis y prolongar la supervivencia del hígado nativo. En términos más generales, la revisión destaca la necesidad de estrategias de seguimiento a largo plazo basadas en mecanismos en lugar de considerar el éxito quirúrgico como el criterio de valoración final. Este enfoque podría mejorar los resultados de los pacientes, optimizar el momento del trasplante y guiar futuros ensayos clínicos destinados a alterar la progresión de la enfermedad en lugar de simplemente gestionar sus consecuencias.
Fuentes:
Hukkinen, M. y Pakarinen, MP. (2025). Lesión hepática fibrótica en la atresia biliar: implicaciones a largo plazo. Revista mundial de cirugía pediátrica. doi: 10.1136/wjps-2025-001098. https://wjps.bmj.com/content/8/6/e001098