De la panadería o del supermercado: ¿dónde está mejor pan?
El pan de supermercado plantea riesgos para la salud. Descubra por qué el pan recién horneado suele ser mejor.

De la panadería o del supermercado: ¿dónde está mejor pan?
En Alemania, el pan es más que un simple alimento; es una parte importante de la cultura y la vida cotidiana de las personas. Según la Asociación Central de Panaderos Alemanes, los consumidores de este país compraron más de 1,6 millones de toneladas de pan en 2023. Pero mientras el comercio de panadería se basa en la tradición y la artesanía de calidad, los supermercados y las tiendas de descuento venden productos producidos en masa que plantean riesgos invisibles para muchos consumidores.
Las grandes cadenas de supermercados como Aldi, Lidl y Rewe se han consolidado como lugares populares para comprar pan y productos de panadería. En los mostradores de autoservicio, los clientes pueden acceder a los artículos sin tener que hacer largas colas, lo que aumenta el atractivo de esta forma de compra. Según una encuesta, casi el 20% de los consumidores prefieren comprar sus panecillos en los supermercados antes que en las panaderías tradicionales. Las razones son obvias: los precios bajos y la rápida disponibilidad son ventajas incomparables para la agitada vida cotidiana moderna.
La verdad detrás del pan de supermercado
Pero detrás de esta conveniencia se esconde una realidad incómoda: el pan en los estantes de los supermercados muchas veces no es lo que parece. En lugar de una preparación tradicional y cuidadosa, los pasteles suelen ser el resultado de una producción mecánica. Estas llamadas “masas” se congelan y luego simplemente se hornean en los mercados. Una diferencia crucial con respecto al pan artesanal, que a menudo se elabora con masa recién preparada con un tiempo de fermentación más largo, lo que le da al pan su sabor y textura típicos.
Otra característica preocupante son los aditivos artificiales utilizados para prolongar la vida útil. Para que el pan se mantenga fresco durante semanas, los supermercados utilizan aditivos enzimáticos. Estas enzimas, que no siempre tienen que mencionarse en las listas de ingredientes, pueden contener hasta 250 sustancias diferentes en los productos horneados. Esto da como resultado que el producto no sólo sea atractivo para el cliente sino que también genere problemas de salud.
Riesgos para la salud por enzimas y aditivos.
Si bien la mayoría de los consumidores disfrutan de los beneficios del pan recién horneado en el supermercado, ciertos aditivos pueden causar problemas de salud. Especialmente las personas con sistemas digestivos sensibles o síndrome del intestino irritable pueden sufrir dolor de estómago o indigestión. Los llamados FODMAP (oligo, di y monosacáridos y polioles fermentables), tipos especiales de azúcar, son a menudo la causa de estas quejas. Estos carbohidratos difíciles de digerir pueden causar importantes molestias a algunas personas.
Los riesgos asociados al consumo de pan estándar en los supermercados también plantean la cuestión de qué significa esto para el futuro de las panaderías tradicionales en Alemania. El número de empresas artesanales lleva años disminuyendo. De 2009 a 2019, el número de panaderías cayó de unas 15.000 a unas 10.500, lo que indica una dura competencia contra los productos de descuento de bajo coste.
Un ejemplo de los retos a los que se enfrentan muchas panaderías es el caso de “Lila Bäcker”, que tuvo que declararse en quiebra en octubre de 2023. Este cierre recibió la atención de los medios, aunque el comunicado de la empresa hacía referencia al aumento de los precios de la energía y las materias primas que fueron decisivos para el cierre. Resulta que la competencia del sector de descuento es sólo una parte del problema, pero ciertamente contribuye a la presión sobre la cultura de la panadería tradicional.
En resumen, comprar pan de forma consciente no es sólo una cuestión de gusto, sino también de salud. Los consumidores que valoran los productos horneados de alta calidad deben ser conscientes de las diferencias entre el pan de supermercado y el de panadería y considerar los riesgos potenciales para la salud al elegir sus alimentos.