La ola de calor pone en peligro a los niños: consecuencias para el desarrollo del cerebro
¿Qué tan peligroso es el calor para las personas mayores y los niños? Un nuevo estudio revela riesgos sorprendentes y valiosos consejos para la prevención.

La ola de calor pone en peligro a los niños: consecuencias para el desarrollo del cerebro
Los efectos del calor en la salud son un problema creciente, especialmente cuando se trata de los grupos más vulnerables, como las personas mayores y los niños. Un nuevo estudio revela hallazgos alarmantes sobre el desarrollo del cerebro en niños que están frecuentemente expuestos a altas temperaturas. Esto plantea dudas sobre las consecuencias a largo plazo para la salud mental y las capacidades cognitivas de los jóvenes.
El calor como amenaza para el desarrollo infantil
El equipo de investigación liderado por Mònica Guxens del Instituto de Salud Global de Barcelona utilizó resonancias magnéticas en casi 2.700 niños de entre nueve y doce años para comprobar que los niños que estaban expuestos frecuentemente a altas temperaturas, superiores a 30 grados centígrados, hasta los tres años tenían una menor madurez de la materia blanca del cerebro. Esta materia blanca es crucial para la comunicación entre diferentes regiones del cerebro y juega un papel importante en las capacidades cognitivas.
Una mirada más profunda al proceso.
Las respuestas fisiológicas del cuerpo al calor son complejas. Según el anestesiólogo Thomas Bein, cuando las temperaturas son altas, el flujo sanguíneo se desvía del cerebro y los órganos digestivos a la superficie de la piel para liberar calor. Esto puede provocar una falta de flujo sanguíneo al cerebro, lo que puede tener graves consecuencias para el desarrollo cognitivo.
Los alarmantes efectos secundarios del calor
No sólo el cerebro de los niños se ve afectado, sino que también el corazón y otros órganos se ven afectados por las temperaturas. El corazón tiene que trabajar más debido a la fluidez de la sangre creada por la sudoración, lo que aumenta el riesgo de sufrir un ataque cardíaco en personas con problemas de salud existentes. Además, las enfermedades causadas por el calor pueden provocar reacciones inflamatorias masivas del sistema inmunológico, similares a la sepsis. Estos efectos también afectan a los riñones, que se ven sometidos a una presión adicional durante las olas de calor.
Precauciones comunitarias
Debido a estos peligros, es crucial que no sólo las instituciones públicas sino también los individuos tomen medidas para protegerse de los riesgos del calor para la salud. Medidas como buscar sombra, utilizar aire acondicionado con una temperatura máxima de 27 grados y beber suficiente líquido son fundamentales para protegerse a uno mismo y a los demás.
Cómo hidratarte adecuadamente
A pesar de la creencia popular de que se debe beber antes de tener sed, la evidencia científica demuestra que la sed es un buen indicador de las necesidades de agua del cuerpo. Sin embargo, es posible que las personas mayores, especialmente aquellas con demencia, ya no perciban adecuadamente su sed, por lo que se les debe ofrecer agua con regularidad. En el calor, las mejores bebidas son agua y zumos de frutas, mientras que se deben evitar las bebidas alcohólicas, ya que privan al cuerpo de líquidos adicionales.
La influencia de la dieta y la ropa.
No sólo es importante la ingesta de líquidos, sino que la dieta también influye. La vitamina C, presente en muchas frutas, puede ayudar al cuerpo a afrontar mejor el calor. La ropa es otro factor: las telas sintéticas suelen ser mejores para dirigir el sudor para que se evapore y regular la temperatura corporal.
Conclusión: afrontar el calor de forma responsable
El desafío de hacer frente a las temperaturas extremas requiere esfuerzos colectivos tanto de la sociedad como de los individuos. Comprender y abordar conscientemente los riesgos del calor para la salud es crucial para evitar daños a la salud a largo plazo, especialmente entre grupos vulnerables como los niños y las personas mayores.